MI AVENTURA DE SER DOCENTE
En mis primeros años fui un seguidor acrítico de los planes y programas de estudio, posteriormente entro en una etapa de crisis profesional al ir detectando que gran parte de mis alumnos se convirtieron en repetidores de la información que yo les transmití. Esto lo supe porque ellos cumplían con su trabajo aprobaban exámenes y la asignatura de especialidad, pero me di cuenta que de ellos no obtuve aportación de ideas, reflexiones y toma de decisiones propias durante el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Traté de comprender por qué el alumno actuaba de manera tan automatizada, y me di cuenta que yo, como docente, imponía la tarea educativa sin dar espacios a la disertación del alumno. Entonces me motivé para buscar otra manera de ser docente, y no quedarme sólo como intérprete y dador de información; sino verdaderamente contribuir a la formación integral del educando.
MI CONFRONTACIÓN CON LA DOCENCIA
Soy Arquitecto de profesión y a la fecha, mi carrera, aún me deja satisfacciones; en este campo adquirí una certificación como supervisor de nivel II en obras de concreto, a través del American Concrete Institute ACI; siendo también Director Responsable de Obra (DRO), lo que me lleva a contarme dentro de los 2000 DRO facultados en la ciudad de México, para otorgar responsivas en diseño y en construcción de obras arquitectónicas; por lo mismo fui invitado a colaborar como supervisor de obras de mejoramiento de la imagen física de planteles educativos oficiales, y al cabo de algún tiempo me propusieron ocupar un cargo docente. Mi inicio se debió a que otros colegas no dominaban alguna de las asignaturas de la especialidad, como es el caso de, la entonces, materia de Topografía o la de Construcción. En mi inicio como profesor, sentí que tuve que impartir estas asignaturas de campo, que otros no podían o no querían llevar. La tarea se me facilitó por mis conocimientos prácticos en el campo de la construcción, y eso me emocionó, porque aplicaba mis experiencias con los alumnos (me sentía orgulloso porque ellos repetían bien lo que yo enseñaba). Pero cuando mi responsabilidad docente se centró en asignaturas más bien de índole teórico y con base en planes y programas de estudio, que yo juzgué como obsoletos porque no reflejaban un contexto de aplicación real. Esto me hizo entrar en conflicto, porque por una parte tenía que cumplir los contenidos de los programas, y por otra, sentí el compromiso de extender el conocimiento, modificando en el aula la información que desde mi punto de vista debía actualizarse; entonces recurrí a la improvisación de lo que yo creí que debería ser una clase, de cómo ganarme la atención de los alumnos para lograr según yo, su aprendizaje; de cómo enfrentar la creencia del alumno, que entiende que sólo es reconocido cuando tiene calificaciones altas; como apoyar a aquellos alumnos con baja autoestima y autoconcepto, o con actitudes constantes de faltas de respeto hacia otros. Al respecto, yo recuerdo que muchas veces dije a los alumnos que estábamos en un mundo competitivo y lo que había que enfrentar estaba "allá afuera", me sentía frustrado pero no sabía qué más hacer, hoy reconozco que eso no fue motivarlos sino seguramente fue sin querer, una intimidación. A la par de todo esto se sumaban las exigencias de las autoridades de la escuela para contribuir, entre muchos otros, a la disminución del ausentismo o deserción escolar.
Actualmente creo en la necesidad de actualización y/o especialización docente, porque para mí, ser docente es una nueva profesión, es un modo de subsistencia, y a la vez está formando parte de mi proyecto de vida personal; y ha significado algo más que sólo enseñar o informar. La lectura de Paulo Freire cita que "...enseñar no es un simple proceso de transferir conocimientos del educador al aprendiz.", yo entendí que se trata de formar integralmente a jóvenes y esa formación es intelectual, humana, social y profesional.
Por su parte Esteve destaca, que la conversión consiste en comprender que el profesor (en esencia) debe estar al servicio de los alumnos. En lo personal esto me hizo reflexionar entendiendo que primeramente el alumno debe amar lo que va a aprender y a hacerlo suyo, es decir, que lo sienta propio porque lo ama.
Paulo Freire también dice que el acto de enseñar exige la existencia de quien enseña y de quien aprende, así como también menciona que la curiosidad del alumno aprendiz trabaja para aprehender lo que se le está enseñando, sin lo cual no aprende.
Con las lecturas yo aprendí que aplicando todo esto, los docentes podríamos apoyar al alumno para su formación integral. Sin embargo estas ideas las identifico como un deber ser, y todavía me cuestiono ¿cómo se hace? ¿cómo se internalizan aprendizajes en el alumno?Trato de analizar y me doy cuenta que mi tarea docente va dirigida a un elevado número de alumnos por grupo, con un exponencial de revisión de trabajos, sumando, la correspondiente demanda administrativa, de padres de familia, sociedad y alumnos; y además visto todo esto bajo un ambiente de tensión al tener que identificar y separar de estas circunstancias, lo que es cuantitativo y cualitativo en el entorno de la enseñanza-aprendizaje, a lo que me pregunto ¿es más trascendente lo cualitativo o lo cuantitativo?. Espero dar respuesta a todos mis cuestionamientos con apoyo del grupo con el cual me estoy interrelacionando.
En mis primeros años fui un seguidor acrítico de los planes y programas de estudio, posteriormente entro en una etapa de crisis profesional al ir detectando que gran parte de mis alumnos se convirtieron en repetidores de la información que yo les transmití. Esto lo supe porque ellos cumplían con su trabajo aprobaban exámenes y la asignatura de especialidad, pero me di cuenta que de ellos no obtuve aportación de ideas, reflexiones y toma de decisiones propias durante el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Traté de comprender por qué el alumno actuaba de manera tan automatizada, y me di cuenta que yo, como docente, imponía la tarea educativa sin dar espacios a la disertación del alumno. Entonces me motivé para buscar otra manera de ser docente, y no quedarme sólo como intérprete y dador de información; sino verdaderamente contribuir a la formación integral del educando.
MI CONFRONTACIÓN CON LA DOCENCIA
Soy Arquitecto de profesión y a la fecha, mi carrera, aún me deja satisfacciones; en este campo adquirí una certificación como supervisor de nivel II en obras de concreto, a través del American Concrete Institute ACI; siendo también Director Responsable de Obra (DRO), lo que me lleva a contarme dentro de los 2000 DRO facultados en la ciudad de México, para otorgar responsivas en diseño y en construcción de obras arquitectónicas; por lo mismo fui invitado a colaborar como supervisor de obras de mejoramiento de la imagen física de planteles educativos oficiales, y al cabo de algún tiempo me propusieron ocupar un cargo docente. Mi inicio se debió a que otros colegas no dominaban alguna de las asignaturas de la especialidad, como es el caso de, la entonces, materia de Topografía o la de Construcción. En mi inicio como profesor, sentí que tuve que impartir estas asignaturas de campo, que otros no podían o no querían llevar. La tarea se me facilitó por mis conocimientos prácticos en el campo de la construcción, y eso me emocionó, porque aplicaba mis experiencias con los alumnos (me sentía orgulloso porque ellos repetían bien lo que yo enseñaba). Pero cuando mi responsabilidad docente se centró en asignaturas más bien de índole teórico y con base en planes y programas de estudio, que yo juzgué como obsoletos porque no reflejaban un contexto de aplicación real. Esto me hizo entrar en conflicto, porque por una parte tenía que cumplir los contenidos de los programas, y por otra, sentí el compromiso de extender el conocimiento, modificando en el aula la información que desde mi punto de vista debía actualizarse; entonces recurrí a la improvisación de lo que yo creí que debería ser una clase, de cómo ganarme la atención de los alumnos para lograr según yo, su aprendizaje; de cómo enfrentar la creencia del alumno, que entiende que sólo es reconocido cuando tiene calificaciones altas; como apoyar a aquellos alumnos con baja autoestima y autoconcepto, o con actitudes constantes de faltas de respeto hacia otros. Al respecto, yo recuerdo que muchas veces dije a los alumnos que estábamos en un mundo competitivo y lo que había que enfrentar estaba "allá afuera", me sentía frustrado pero no sabía qué más hacer, hoy reconozco que eso no fue motivarlos sino seguramente fue sin querer, una intimidación. A la par de todo esto se sumaban las exigencias de las autoridades de la escuela para contribuir, entre muchos otros, a la disminución del ausentismo o deserción escolar.
Actualmente creo en la necesidad de actualización y/o especialización docente, porque para mí, ser docente es una nueva profesión, es un modo de subsistencia, y a la vez está formando parte de mi proyecto de vida personal; y ha significado algo más que sólo enseñar o informar. La lectura de Paulo Freire cita que "...enseñar no es un simple proceso de transferir conocimientos del educador al aprendiz.", yo entendí que se trata de formar integralmente a jóvenes y esa formación es intelectual, humana, social y profesional.
Por su parte Esteve destaca, que la conversión consiste en comprender que el profesor (en esencia) debe estar al servicio de los alumnos. En lo personal esto me hizo reflexionar entendiendo que primeramente el alumno debe amar lo que va a aprender y a hacerlo suyo, es decir, que lo sienta propio porque lo ama.
Paulo Freire también dice que el acto de enseñar exige la existencia de quien enseña y de quien aprende, así como también menciona que la curiosidad del alumno aprendiz trabaja para aprehender lo que se le está enseñando, sin lo cual no aprende.
Con las lecturas yo aprendí que aplicando todo esto, los docentes podríamos apoyar al alumno para su formación integral. Sin embargo estas ideas las identifico como un deber ser, y todavía me cuestiono ¿cómo se hace? ¿cómo se internalizan aprendizajes en el alumno?Trato de analizar y me doy cuenta que mi tarea docente va dirigida a un elevado número de alumnos por grupo, con un exponencial de revisión de trabajos, sumando, la correspondiente demanda administrativa, de padres de familia, sociedad y alumnos; y además visto todo esto bajo un ambiente de tensión al tener que identificar y separar de estas circunstancias, lo que es cuantitativo y cualitativo en el entorno de la enseñanza-aprendizaje, a lo que me pregunto ¿es más trascendente lo cualitativo o lo cuantitativo?. Espero dar respuesta a todos mis cuestionamientos con apoyo del grupo con el cual me estoy interrelacionando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario